martes, 2 de agosto de 2016

Capítulo 14:

Cuando la puerta sonó nos separamos rápidamente pronuncié "adelante" y allí vi a Rodrigo pero a su vez noté como Sebastian apretaba los dientes:
-Rodri que pasó?
-Dice Gerardo que ya nos podemos ir
-Dale gracias por avisar Ro nos vemos mañana
-Bueno amiga nos vemos! Llamame cualquier cosa.
Reí por dentro y observé a mi amor el cual estaba que hervía de celos:
-Que tipo insoportable no lo banco
-Amor, estábamos bien no te pongas mal.
-No me digas que no me ponga celoso que tiene que venir a hablarte si es solo un compañero.
-Es un amigo Sebastian. No seas chiquilin. Acabamos de decir que estamos juntos no tires todo por la borda.
-No estoy haciendo nada solo que te amo y el seguro que te abrazó cuando estabas mal.
-Es un amigo a ver vení, acercate.
-Que pasa?
-Mira la foto del espejo que estamos todos.
-Que tiene? No juegues igual que yo.
-Mirala que ves?
-Una familia.
-Eso es lo que somos. Te amo vos me amas y siempre vamos a estar juntos.
-Te amo Zampini no te quiero perder
-Yo tampoco.
Juntamos nuestros labios mientras que olvidabamos lo pasado. Cuando nos quedamos sin aire volvimos a la realidad y allí notamos a la pequeña mirándonos.
La levanté a upa y allí decidimos salir, la puerta de adelante estaba llena de periodistas por lo que decidimos salir por atrás y al llegar a casa subir una foto, en la tarde Moni vino a buscar a los chicos por lo que invitó a Manu y el quiso ir. A la bebé no la quise mandar porque ya había salido a la mañana y estaba molesta. Así que nos quedamos los tres en familia.
Después de cenar teníamos paz absoluta, estaba sentada en el sillón con las piernas encima de mi amor, cuando nuestros cuerpos comenzaron a juntarse a los pocos segundos subíamos las escaleras después de mucho tiempo íbamos a estar juntos, sentíamos como la temperatura comenzaba a subir. Poco a poco la ropa comenzó a molestar cayendo al suelo, nuestras miradas se deseaban, centímetro a centímetro de nuestra piel mostraban amor y deseo. Habían sido casi once meses sin tocarnos, sin sentirnos, cuando caímos en la cama pronunciaba te amo luego de cada beso, pero cuando ingresó en mi fue con tanto amor y cariño que creo que nunca lo había sentido asi tan real. Llegamos al éxtasis del amor, unidos conectados con la plena mirada del uno en el otro, siendo sinceros era como si el tiempo no hubiese pasado, nos quedamos abrazados en el mas pleno y puro silencio, cuando comenzábamos a caer en los brazos de morfeo, sentimos los sollozos de nuestra pequeña, conectamos nuestras vistas y mi amor pronunció "deja voy yo vos vestite" y así fue a los cinco minutos estaba entrando a nuestra habitación con la beba en brazos:
-Alguien esta con hambre y cero sueño parece
-A ver princesa de mamá...
Cuando llegó a mis brazos, fue mirándonos, balbuceaba silabas sin sentido pero la mirábamos con fascinación, estaba creciendo frente a nuestros ojos, poco tiempo después la tenia prendida a mi pecho. Era ese momento en que solo estábamos Helena y yo, representaba la única conexión entre madre e hija en los primeros tiempos.
A veces pienso que los pequeños momentos de la vida son los mas disfrutables, esos que la vida nos regala la posibilidad de disfrutar. Esa noche dormimos los tres abrazados. Claro lo feo es cuando el despertador suena y te saca de esas imágenes dignas de fotografiar. Pero la rutina es lo que marca nuestros días... Sebas como siempre se levanta conmigo para desayunar y entre mimos se hace la hora de ir para ronda, luego hacer el programa y volver a casa... A veces quisiéramos que al volver no hayan malas noticias pero no todo sucede como debería ser... La vida es una sucesión de felicidad y tristeza...

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